¿Yo me quiero?
Debo confesar que me he descargado una app para meditar. No la uso tanto como pretendía. Si medito una vez a la semana es mucho. Pero sí uso una de sus funciones. Cada día me tira una frase, y las uso para inspirarme o reflexionar.
¡Cómo me cuesta meditar! Quizás es que mi cabeza no se queda callada nunca, y me distraigo con facilidad. Eso de respirar ya se me da muy bien, llego a la relajación corporal, pero cuando debo sostener el análisis interno. O cómo sea que se llame. Me pongo a sobrepensar. ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Estoy relajada? ¿Cómo se sentirá estar completamente relajada? ¿Necesitaré a un experto para que me guíe? ¿Soy suficientemente capaz de relajarme al punto de no estar pensando en lo que tengo que planificar, en lo que tengo que decir en tal o cual momento, en las injusticias de la vida o en aquel rencor que aún no pude sanar?
Tampoco es que viva estresada, puedo (como ya he escrito en otras entradas), poner la mente en pausa viendo un videoblog o a un simmer. en esos momentos me centro en simplemente disfruta. Como cuando canto y hago mis performances en casa para nadie más que mis perros, o el espejo. Pero siempre siento que no es suficiente, que hay algo así como "la claridad" y es eso lo que debo alcanzar para estar totalmente relajada y en control total de mi mente.
No sé si les pasará que cuando no quieren pensar en algo, y solo quieren relajarse con una película, o lo que sea que hagan en su tiempo libre, es justamente esa cosa la que reina dentro de la mente. Porque a mi me sucede justamente eso.
Antes de arrancar a escribir, me puse a meditar. Intenté, solo pensaba en que quería escribir, y una tos se apoderó a de mi. ¿Cómo iba a controlar la respiración tosiendo? Tengo el agua al lado mío, así tome un sorbo y seguí. Respiré, relaje los hombros, relajé los brazos, todo con los ojos cerrados, relajé la espalda y bostece. Podría estar durmiendo una siesta, pero tal vez me volverían a surgir los pensamiento de insatisfacción por no haber escrito nada cuando realmente quería hacerlo. Mientras me concentraba en la respiración, mis brazos, casi que por propia voluntad, se subieron sobre mi cabeza e hicieron unos movimientos como de bailecito seductor. Ya no estaba siguiendo las consignas de la app de meditación, así que cancele la sesión (que solo era de 6 minutos - ni por 5 minutos pude estar quieta), puse a cargar el celular, y abrí acá para ponerme a escribir.
Wow... eso es todo lo que tengo para decir, parece. Pero no, siempre tengo mucho más para decir, aunque pierda sentido si se descontextualiza.
Recientemente noté que no me quiero lo suficiente. Esa es una confesión bastante fuerte para hacerla pública, pero no creo ser la primera ni la última persona que note, a una edad tan "madura" que no se ha querido lo suficiente y lo manifieste públicamente. Es más, considero que hay personas que no lo notan nunca, o que en la claridad de la muerte, lo notan y se perdonan. O no se perdonan y mueren sabiéndose sus peores enemigos. Pero acá yo no voy a escribir sobre "la gente", porque no sé mucho sobre el amor propio o el autoestima como para sentarme a dar consejos o hacer análisis sobre todo eso.
¿Por qué digo que no me quiero lo suficiente? ¿y por que lo noté recientemente? En principio, lo noté recientemente debido al resultado de unos estudios médicos. No voy a ser muy específica en esto, porque no me interesa andar develando cómo está mi salud. Pero, para aclarar, diré que no es de vida o muerte, aunque al enterarme básicamente lo creí.
Básicamente me habían mandado a hacer un estudio similar hacer casi tres años. Y los resultados no fueron muy diferentes a los de este año, pero eso no significa que estén bien. Por algún motivo que no sabría reconocer en estos momentos y que hace días me vengo preguntando, nunca llevé los resultados de los estudios al profesional que me los había mandado a hacer. Debo confesar que (y sigo entre confesiones) acabo, (dejé de escribir para hacerlo) de llamar al profesional que hace dos años y medio me mando a hacer los estudios para llevarle estos nuevos. No es que me los hice porque sí, hay un síntoma que no había detectado y es el mismo que aquella vez; aunque opte, debido a la urgencia que sentí, por llamar a otro profesional que tenía turno más cercano.
Ahora solo queda esperar a ver qué me dice y hacer, está vez, todo como corresponde.
Y ¿por qué digo que no me quiero lo suficiente? Son muchas cosas, en principio, porque no hice lo que debía de hacer en su momento con respecto a mi salud. Y, porque hay cosas que quiero dejar de hacer, o empezar a hacer, que no hago, o dejo de hacer, por simple pereza o por considerar, vaya uno a saber qué, sobre mí. Ya saben, la baja autoestima.
Creo que es algo de lo que voy a escribir bastante. Porque justamente, escribir, es una de las cosas que siempre dejo de hacer, por considerar que a nadie le interesa leerme. Pero ya me harté de no hacer por creer que el resultado va a depender de los demás. Si quiero escribir, solo debo de hacerlo. Si soy leída o no, ya no depende de mí.
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