La que se cree diseñadora de interiores
Justo al terminar un reel, el que hice promocionando la entrada anterior de este blog, me inspiré para escribir este. Ya sé, me estoy apurando y escribiendo todo de una vez, pero me autotranquilizo pensando en que no lo voy a publicar de una vez porque hay muchas otras cosas que tengo que hacer.
Este verano se me dio por ponerme a redecorar mi casa. Digo "mi casa" porque es donde vivo, pero en realidad alquilamos. La cuestión es que la casa nos la alquilaron en plena pandemia, y en condiciones poco agraciadas, por decir poco. Tiene machimbre por todas las paredes que estaba en varias partes muy maltratado por la humedad o quizás hubo termitas, no lo sé. La cuestión es que parecía una ganga. Ahora ya no lo es...
Vivimos en esta casa hace casi 5 años... es bastante tiempo ya, porque desde que nos juntamos con mi pareja, hemos estado viviendo en 5 lugares diferentes. En 10 años. Así que esta se siente más nuestra casa, ya.
Pero no venia a escribir sobre la situación habitacional en la que me encuentro, aunque un poco sí. La cuestión que la casa es lo suficientemente grande, es cómoda (aunque tiene sus problemas), está bien ubicada, pero no es muy linda. Toda la madera en las paredes la hace muy oscura, y el tener todos los muebles de madera no ayuda mucho a darle vida.
Pasa que en diciembre, mientras el calor no me dejaba pensar en nada y solo quería salir de vacaciones, encontré una tienda mayorista que me podía salvar por un par de años de comprar materiales para la escuela. Los precios eran muy bajos y si compraba por una cierta cantidad de dinero, el envío era gratis. Además podía pagar con tarjeta de crédito. Para mí eso era un regalo del cielo, ya que año a año tenía que volver a comprar lapiceras, correctores, etc, etc. Pero me tenté con unas pinturas hermosas que también vendían en la tienda. Ya había tenido hacia unos meses un atacaso artístico y pinté un cuadro que cuelgo orgullosa en mi pared, aunque no haya quedado tan hermoso cómo me lo imaginé. Es un amanecer abstracto.
Sucede que tenía todas esas pinturas a disposición, en realidad aun no las había comprado, estuve como un mes pensando si hacer la compra o no, pero no sabía qué iba a hacer con ellas. Entonces revisé mi casa, la observé y concluí que tenía que pintar todos mis muebles de colores pasteles. Que con eso mi casa iba a estar más armoniosa y delicada, que iba a combinar todo con todo y que así me iba a sentir más a gusto en ella. Spoiler no fue así, pero ya vamos a llegar a eso. Hice una selección minuciosa de los colores, porque si bien eran económicos, si compraba mucha cantidad el presupuesto para los materiales escolares se a agotar. Seleccioné 5 colores y por pura intuición también compre negro para pizarrón, con la idea de armar una pizarra de tareas para mi casa. Estoy muy obsesionada con programar las tareas del hogar para no tener que pensar en eso pero eso es tema para otra entrada porque mi obsesión puede ser un poco insana.
Un día, llegaron las cosas. Todo hermoso, pero los colores no eran como los había visto en la pantalla. Si bien no eran feos, no eran pasteles. Así que con mucho entusiasmo, y sin mostrar mi decepción para que no se enojen en casa por el gasto innecesario empecé a planificar cómo iba a ir pintando los diferentes muebles y decoraciones. Y en menos de una semana terminé con todo. Cada vez que miró los muebles, es decir cada día de mi vida, porque vivo entre ellos, me siento satisfecha y un poco desilusionada a la vez. Satisfecha, porque pude darle un poco más de vida a la casa, y terminar un trabajo muy deseado en menos de lo programado; y decepcionada porque no era lo que esperaba conseguir. La casa se sigue sintiendo un poco triste, chica, amontonada y llena de cosas, que si bien tienen su función, no funcionan como me gustaría. Tengo tantas ganas de volver a reorganizar todo.
Además, hay cosas que por presupuesto no he podido hacer. Hay en mi lista de deseos, dos jarrones, una planta (artificial porque no me voy a poner de tarea cuidarla), un reloj de pared redondo de por lo menos medio metro de diámetro, algunos cuadros y la más deseada tabla de tareas.
Como ya dije, estas ideas surgieron en diciembre, pero hace dos días, mientras vaciaban la casa de enfrente, aparecieron dos pizarrones, uno de pie, muy útil o no, depende de como siga mi vida (no voy a hablar de eso) y otro perfecto para esa pizarra que quiero hacer. Así que tengo una tarea hermoso para este fin de semana que será pintar eso, y darle la noticia a mi pareja que va a haber un esquema de tarea del hogar colgado en la casa.
Comentarios
Publicar un comentario