Un fin de semana

 Como ya sabrán los que leyeron las entradas anteriores, este blog comenzó en mi afán de ser escritora. Pero en lo profundo y personal nació con la despedida del cuerpo físico de mi abuela... 

El viernes fui a saquear su ropero, que le pertenece, qué le pertenece. Ahora estoy vestida con sus ropas y dando vida a una ilusión mágica. La parte artística de la familia vivió en ella por años, pero no tuve oportunidad de conocerla, no tuve oportunidad alguna. Al dejar su cuerpo, automáticamente (como suelen ser la locura y la amnesia) entró en mí la certeza de que soy. 

Sí, soy. Soy más de lo que alguna vez creí ser o de lo que puedo poner en un curriculum. Soy una artista de poca monta sentada en mi casa mientras me cocinan con la ropa de mi abuela como vestiduras. Las telas que esta señora compró y guardó con delicadeza sagrada, con esas manos que han trabajado con telas durante más tiempo que el necesario para vivir. En una época creía que mi abuela era modista. Sabía de medidas y de todo. Jugué con ella a ser una princesa por muchos años, ella me hizo varios vestidos que amo más ahora. Pero que no los voy a usar. Me vestí de mi abuela artista y reviví esa llama.

La noche del sábado estuve en un fogón con una actriz, una escritora, dos cantantes de ópera y algunas de mis amigas. Estaba Nueva, porque es una genia de la vida y sabe ver lo que hay que ver cuando hay que verlo. Para mí fue un paso más hacia mi verdadero ser. No pude hacer más que halagarlas y mostrarle lo poco que se podía ver de las calles de mi ciudad desde donde estábamos. Compré un poemario que ya leí casi completo; si no fuera porque me inspiré y porque tengo otras responsabilidades, estaría leído y comentado. 

Lo que sucede en mi mente cada vez que reflexiono sobre lo recién vivido es sorprendente, no tengo palabras suficientes en mi vocabulario para describir las sensaciones de placer y admiración; la fuerza que generan en el deseo individual y colectivo para seguir por esta ruta, caminando estás calles sin miedo y con el paso firme de saber a dónde una quiere llegar. Y con quienes llegar, quienes deben y estarán ahí, porque se merecen este mundo que queremos construir. Nos merecemos eso, nos merecemos que pare lo que no nos merecemos. Te merecemos en este mundo ¿te merece el mundo en el que queremos vivir?

Las telas siguen acumuladas bajo una ventana esperando encontrar el lugar en mi espacio. Esperarán tanto y vivirán tanto como puedan hacerlo, pero merecerán cada una de las experiencias que pueda darle, como si fueran ellas, como si fueran telas al viento, como si fueras vos. 


Les dejo una recomendación de lectura. @gemma.adroginx Gemma Ríos. Actriz de la zona en donde he sabido caminar. 


Y si aún no vieron la sublime pieza teatral musical VESTIGIOS de los grupos @carmelitasclowoficial y @opera.queer deben verlo, no hay desperdicio alguno.  

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